¡Ha llegado el gran momento! Tu bebé va a tomar su primera papilla con cuchara. Es una etapa muy gratificante, aunque no es fácil. Desde que nació, tu pequeñín para comer sólo tenía que chupar de tu pezón o de la tetina del biberón, pero ahora tiene que aprender a sorber la comida de un objeto para él extraño: la cuchara

Cuando tu bebé cumpla los seis meses, casi seguro que estará preparado para digerir alimentos nuevos, y es muy probable que te lo haga saber con su peculiar lenguaje: notarás que no se conforma con su ración de leche materna o con el biberón y que te “pide más”, que enseguida tiene hambre o que se despierta por las noches, cuando ya dormía de un tirón. Consulta con tu pediatra, quien te dirá a partir de cuando se encuentra preparado para tomar sus primeras papillas y las pautas a seguir.

Primero, cereales sin gluten:

De momento, el alimento más adecuado para su sistema digestivo son los cereales sin gluten. Para que el cambio de alimento, por un lado, y de la tetina del biberón o de tu pezón a la cuchara, por otro, no le resulte tan brusco es preferible que las primeras tomas de leche con cereales sean en el biberón, y que una vez que se haya acostumbrado al nuevo sabor, pases a la cuchara. Con esta guía te resultará muy fácil:

Compra una cuchara especial para sus primeras papillas, como los de Twistshake. Su largo mango te facilitará a ti la tarea, y es la mejor para tu bebé. Está diseñada con una punta suave y flexible para no dañar las sensibles encías y el paladar de tu bebé. Poco antes de que llegue la hora de la comida, pero cuando tu pequeño aún no tiene hambre, dásela para que juegue y, al mismo tiempo, se familiarice con ella. Al tener colores llamativos y al proporcionar una sensación de suavidad, le encantará, y no lo dudes: él solito se la llevará a la boca.

Cuando ya tengas preparada la papilla, coloca una pequeña cantidad de papilla en la punta de la cuchara de Twistshake y ponla entre los labios de tu hijito para que pueda sorber. Es muy probable que la rechace con su lengua. Ten en cuenta que hasta ahora para conseguir su comida, tu hijo tenía que succionar y que desconoce cómo hay que chupar una cuchara. No trates de hacerle abrir la boca y entonces empujar la cuchara, porque es fácil que si nota comida en la parte de atrás de la lengua le dé náuseas. Lo único que tienes que hacer es recoger la papilla y volver a intentarlo. Poco a poco irá apreciando los nuevos sabores.

En toda esta operación no dejes de sonreír a tu bebé y hablarle mucho. Explícale que es un chico/a listo/a y que en muy poco tiempo aprenderá a comer de la cuchara. También, es preferible que estas primeras papillas (y experiencias) se las des en tu regazo y no en la trona. Así te sentirá muy cerca.

Este primer día no esperes que tome más de una o dos cucharas. Algunos, los más tragones, quizás tomen alguna más, y otros, los más reacios a los cambios, probablemente ninguna. Tranquila. Es cuestión de mucha, mucha paciencia.

Si gira la cabeza y empieza a llorar, déjalo para unos días después. La hora de la comida debe ser un momento agradable para ti, pero sobre todo, para tu pequeñín. Nunca le fuerces.

Si gira la cabeza y empieza a llorar, déjalo para unos días después. La hora de la comida debe ser un momento agradable para ti, pero sobre todo, para tu pequeñín. Nunca le fuerces.

Poco a poco y a medida que acepte la papilla aumenta la cantidad, hasta que consigas que se tome todo un plato.

Con estas primeras veces, tendrás la oportunidad de introducir nuevos sabores y texturas. Es cuestión de ir probando y averiguando que le puede gustar y que no a tu bebé. En esta guía de alimentación tenemos varias recetas para iniciarte en el mundo de las papillas para tu peque. ¡Es hora de probar!