¿Recordáis cuántas veces se comunicaban nuestros padres con el colegio a lo largo del curso cuando éramos pequeños? En mi caso, solía haber una reunión trimestral con todas las familias a la vez, alguna que otra cita para tratar temas de urgencia, y el encuentro trimestral para la entrega de notas de forma individual. Normalmente, todas las familias de la clase no estaban interconectadas: surgían relaciones de amistad con 2 o 3 padres cercanos en cuanto a residencia, afines con los gustos de nuestros padres, o impulsados por la amistad entre los niños, pero poco más.

Desde que los grupos de WhatsApp para padres llegaron a nuestras vidas, el tema ha dado para sesudos análisis desde que los niños entran en la guardería o comienzan su primer año escolar. Muchas familias huyen de ellos atemorizados por precipitarse en una vorágine de intercambio de información que les desborda. Otros mantienen que sus grupos son civilizados y efectivos. Tras algo más de un año conviviendo telefónicamente en el grupo de WhatsApp para padres de la clase de mi hija mayor, a mí me parece un gran invento si se usa con moderación. Sin embargo, puede convertirse en una cadena perpetua si se nos va de las manos.

Ventajas de los grupos de WhatsApp para padres

Como canal de información a mí me parece el invento del siglo. No hay posibilidad de que se te pase por alto lo que hay que llevar al colegio, las noticias importantes del centro escolar, de la clase de tu hijo y todo lo que los maestros quieran hacer llegar al grupo sin tener que ir dando información de manera individualizada.

Se elige un padre como delegado de clase, que será el encargado de ir añadiendo al grupo todo lo que el resto debamos saber. Él será el intermediario entre los demás padres y el centro escolar. Es una especie de tablón de anuncios que llevas en tu móvil y al que puedes volver para revisar datos siempre que lo necesites. A la vez, nos permite tener el contacto de al menos uno de los padres de cada compañero de nuestros hijos (en nuestro caso, muchas familias cuentan tanto con el padre como con la madre en el grupo) lo que nos ayuda a localizarlos también individualmente cuando queremos realizar una consulta a una familia específica.

Los grupos de WhatsApp para padres también son una delegación de objetos perdidos en la que poder encontrar ese vaso o ese abrigo que otro niño se ha llevado a casa por error, anunciar que tu hijo tiene una enfermedad que puede ser contagiosa, o que le has visto uno de esos temidos piojos saltando en su cabeza.

Además, sirven para organizar los cumpleaños infantiles, compartir información de ocio para niños ajena a la escuela (teatro en el municipio, actos especiales del ayuntamiento que quizás otros desconozcan). Esta es la parte más logística y útil de estas agrupaciones, y el verdadero fin para el que fueron concebidas. Sin embargo, es fácil salirse de la ruta marcada y caer en los siguientes errores.

Errores y situaciones  desagradables

En realidad, los grupos de WhatsApp para padres del colegio no son un grupo de amigos. Podemos estar muy bien avenidos, tener una afinidad tremenda, pero sobre todo en los años iniciales, a nadie le va a interesar si habéis hecho una sesión de fotos en familia, o si os vais a esquiar durante el puente a los Alpes. La intimidad es mejor dejarla al margen del grupo, porque los padres están ahí para informarse de forma directa y efectiva, no para recrearse en las vidas ajenas.

No es un patio de vecinas para compartir cotilleos sobre los maestros o el centro escolar, a no ser que queráis elevar una queja formal y estéis buscando a otros padres que compartan vuestras opiniones. Tuvimos una experiencia similar que estuvo a punto de dar al traste con el grupo, al no haber opiniones afines a las de la persona que lanzó aquella insinuación acerca de que nuestras maestras eran peores que las de la otra clase del mismo curso.

También se generan situaciones tensas cuando hay familias que no leen las informaciones dadas, se enganchan al final de una conversación y lo interpretan todo de forma sesgada, ya que hay que volver a repetirles todo lo hablado punto por punto para orientarlas. En este sentido ¡el delegado del grupo tiene el cielo ganado! Personalmente, no comprendo por qué no retroceden hacia atrás en la charla para retomarla desde el principio, sin liar al resto de participantes de esta manera.

Hay una tendencia a dar las gracias cada vez que alguien comparte una información (la educación nos obstaculiza el grupo), a preocuparse por la salud de los niños y a contestar a todas las preguntas realizadas, aunque sea para decir que nosotros no hemos visto el tenedor naranja de María, que crean cadenas con decenas de respuestas inútiles.

¿Beneficios o desventajas para los niños?

Para los niños pequeños, en edad de guardería o durante la época preescolar, los grupos de WhatsApp para padres no tienen ninguna ventaja directa para ellos, sino para la organización de los adultos.

Para niños algo mayores, el hecho de que los padres puedan controlar sus tareas escolares, estar pendientes de sus trabajos especiales, de la organización de actividades en el centro en la que debe involucrarse el hijo, ayudará a aquellos más despistados a no fallar siempre al resto de sus compañeros. Si bien, el hecho de que sean los padres quienes asuman las tareas de sus hijos, al haber sido informados acerca de ellas por otros padres, es un arma de doble filo: quedas estupendamente de cara a la galería por ser un progenitor responsable y siempre encima de todas y cada una de vuestras obligaciones escolares. Pero a la vez, creas a tu hijo dependencia de tus decisiones, ya que no favoreces su autonomía ni le dejas responsabilizarse de sus deberes para con el colegio.

Por ello, si en clase se les asignan tareas que deben realizar en casa, o se les pide material especial que haya que llevar al colegio, son pequeñas labores para que vayan asumiendo responsabilidades, dentro de su nivel de capacidades. Los padres que asedian de forma continuada a otros por WhatsApp porque sus hijos no han anotado bien los deberes, han perdido el papel de la excursión no la autorización para una actividad especial, les hacen un flaco favor a sus hijos.

¿Qué experiencia tenéis en este terreno? ¿Vuestros grupos de padres son racionales y discretos o una locura con cientos de mensajes inútiles al día?

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